De cómo llegamos a Roma
¿Y de Roma qué te digo?. Que es como un pequeño orgasmo. Uno lento, prolongado, pero no de esos en los que crees que vas a morir, sino uno más moderado, más disfrutable. Me compré un librito pequeño de guía de viaje Italiano-Español. Mira, ya se que tengo el celular, pero como ingeniera de sistemas, lo mío no son los sistemas (diría un amigo). El celular se me descarga, siempre anda lento y en el momento preciso, me falla. Así que me decanto por el papel así me pese más. El vuelo de media noche lo hice pegada de aquel librito, cosa que alternaba con ponerle conversa en un muy mal inglés a una italiana que seguro debió odiarme. En algún lugar del manual de Carreño debe decir: "Respetar el viaje silencioso de los demás pasajeros". Te confesé que nunca me lo leí, y que de allí mis vacíos de urbanidad.



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