Mi experiencia Couchsurfing


Hasta hace un par de meses, Couchsurfing era para mí una auténtica novedad y es que en Colombia o al menos en los círculos en los que me muevo, no es común el uso de esta red de ayuda al viajero. Una cantidad de temores entorno a la seguridad hacen que sea vista incluso como tabú.

Alex de Barcelona
Couchsurfing es una plataforma cuya idea básica es prestar el sofá para que los viajeros puedan dormir. Si bien se trata de alojamiento gratuito, la motivación principal es un intercambio cultural, ver las ciudades a través de sus personas. Y lo de sofá es un decir, pues en algunas ocasiones te puedes encontrar con camas e incluso habitaciones privadas.

Suena asustador, increíble y hasta prohibido para algunas personas y en especial mujeres, arriesgarse a una aventura como esta. Yo me arriesgué. Me encantaba la idea de llegar y conocer matices de las ciudades que como simple turista tal vez no conocería y a su vez abrirme a la posibilidad de nuevos seres humanos en mi vida. También era un reto personal de empatía que se había venido abajo en mi mono-relación con el PC ^^ ^^. Finalmente, en seis de las nueve ciudades donde estuve, hice surf. 


Christian de Roma
En Barcelona que fue la primera ciudad que visité, me recibió Alex. Cualquier descripción que haga de su hospitalidad, no le hará juicio. Era mi primer Couch y no podía creer todo lo que este hombre estaba haciendo por mí. Me recibió en su muy bien ubicado apartamento, me abrió lugar en su closet, me dio llaves y me llevó a conocer de primera mano la noche Barcelonés al son de las tapas. Sí, hay personas así. A Alex lo dejo en un pedazo grande de mi corazón, sin duda, fue como entrar por la puerta grande a Europa. Experiencias similares tuve en Roma, Praga y Madrid. Este último de paso sea dicho fue una pasada de couch, nos cocinó y acompañó todo el tiempo a mí y a mi amiga quien ya a estas alturas estaba conmigo. Y como paréntesis, lo de Brujas fue fascinante, allí me recibió una familia con chiquita incluida que no dejó de recordarme a Any y de encantarme con sus palabritas en Neerlandés, Inglés, Francés y Español. Me vine enamorada. 
 
La pequeña Ini en Brujas <3
Claro que esto es la vida, no podía ser todo color rosa. En Holanda tuve una experiencia bastante regular. Lo cuento para estar claros en que hay riesgos. Sobre todo si vas sola y de mujer, no faltará a quien se le ocurra confundir Couchsurfing con Tinder. Sin perder de vista esa mala experiencia, me atrevo a asegurar que esta es una red segura. La plataforma ofrece mecanismos para que así lo sea. En primera medida existe una validación de nombre y dirección mediante la tarjeta de crédito y adicional está lo que son las referencias que dejan viajeros. De aquí la importancia en ser honestos a la hora de dejar nuestras propias referencias.

Chequeados los puntos anteriores, al final, es disfrutar del regalo tan grande que te están haciendo estos extraños que han decidido confiar en ti. Ellos fueron por mucho mi mejor regalo de Europa.

Volveré a surfear sin duda, pero mientras tanto, como host, Couchsurfing será para mí la posibilidad de seguir viajando un poco desde las palabras de mis invitados. Con más que ilusión quisiera recibir viajeros en mi casa y así devolver al universo un poquito de tanta generosidad.

La gratitud es incómoda, decía no sé quién; no es que sea incómoda en sí, es que resulta casi imposible, entre hombres, hacerla sentir si no es con uno de esos gestos casi imperceptibles, ofreciendo un cigarrillo o rozando apenas un hombro, o quedándose callado en el momento en que los manuales de buena educación ordenan decir las frases justas.” Julio Cortázar.

“Viaja tanto como puedas, el dinero se recupera, el tiempo no” Anónimo.

Comentarios

Entradas populares