2017: un año para reconstruir.
Objetivos, cuerdos, asertivos, de mentes fuertes, inteligentes, ciudadanos responsables y aportantes. Momento de seres que requieren nunca equivocarse y menos en redes sociales, nada de sensacionalismos, ni amarillismos, ni desviación de la piedad. La desinformación no tiene perdón de dios y menos de los hombres en un mundo saturado de canales, medios y fuentes, todos ellos tan imparciales.
Una suerte de nano-umpa-lumpa entre ceja y ceja que reflexiona cada insumo que absorben los sentidos, lo he experimentado como tragedia y bendición. Bendito este viaje elegido y a veces consciente entre el ensayo y el error.
Del inicio no tengo mucha memoria. Un padre, una madre, tres hermanos, una casa, una niña con el ceño fruncido. Un campo atravesado por agua y plagado de guayabos, refugios anti-vacas. Las trochas que se abrieron con los amigos, a veces a priori más complicadas que los caminos conocidos pero que ofrecían el excitante ingrediente de lo peligroso, atrevido, sufrido y arcilloso. La tierra en las manos, los jomper y por toneladas en las suelas de los zapatos.
Los segundos diez años duraron menos. Del internado a la ciudad, rodar de barrio en barrio, experimentar la violencia urbana en posición horizontal sobre el piso de la casa, atrincherados tras una poltrona. La consolidación de la búsqueda del conocimiento y un desaceleramiento de esta, al final, cuando la anestesia llegó en forma de hombre.
Los últimos diez los traigo grabados en la piel, clavados en el olvido selectivo y bullentes en la preguntadera. Se perdió la vergüenza, la pleitesía, la culpa y el rencor. También la lozanía.
Estos cuartos diez años inician con el hastío del silencio, la inercia y la incoherencia. Y llegaron así, en una envoltura narcisa, expulsando a diestra y siniestra el propio demonio como si eso fuera importante. En la presentación de Viaje a pie, Gonzalo Arango escribió sobre Fernando Gonzáles: "a través de la palabra se confiesa, se comprende, se realiza como ser humano". La palabra que a manera de exorcismo carece de pretensiones mayores a la de liberar a quién las dice, a ese tipo de palabras me refiero yo. Ángeles, chackars alineados, horóscopos complacientes y a falta de los besos diarios de la mamá, frases pegadas de la nevera y del muro de facebook al mejor estilo de epifanías egoístas y liberadoras. La evolución de las definiciones.
Hacer referencia al ya marchito 2016, refleja un enero en cámara rápida, pulso acelerado y nuevas perspectivas. Sin embargo, una última referencia no sobra, una más para agradecer los vientos que nos llevaron entre puertos. Las tormentas eléctricas y la llovizna sobre el rostro. El vendaval de arena y el cielo estrellado. Los amaneceres silenciosos, los caminos de piedra. Las voces que subieron y bajaron, las que dieron en el blanco. El adiós y el hasta pronto. Los abrazos que acaloraron el corazón. Los besos que se dejaron para después. Dichoso 2016 que nos tatuó una nueva cicatriz para adornar la piel y abonarle carácter al nuevo personaje.
Entonces ahora sí, con una respiración profunda como la de quién en el borde de la piscina prepara su lanzamiento; con un movimiento oscilatorio entre lo casual y causal me digo que sí, que este 2017 es para de manera consciente reconstruir, re-ordenar y reconciliarse con la intuición, la palabra y la acción. Mi abracadabra para darle la bienvenida a una semana con nueva trama, escenografía, tablas y papel. Mi actuación favorita, ésta que no me admite ensayos, pero para bien, una improvisación recreada con qué fortuna sobre tres décadas. ¡Ni un año menos!.
Entonces ahora sí, con una respiración profunda como la de quién en el borde de la piscina prepara su lanzamiento; con un movimiento oscilatorio entre lo casual y causal me digo que sí, que este 2017 es para de manera consciente reconstruir, re-ordenar y reconciliarse con la intuición, la palabra y la acción. Mi abracadabra para darle la bienvenida a una semana con nueva trama, escenografía, tablas y papel. Mi actuación favorita, ésta que no me admite ensayos, pero para bien, una improvisación recreada con qué fortuna sobre tres décadas. ¡Ni un año menos!.
Y a propósito de este bla bla bla, un regalo de internet. Según el calendario chino, el 2017 es el Año del Gallo de Fuego, un año muy conveniente, ¿quién no tiene algo para re-ordenar?. Superando el tinte de macho alfa que bien también podría ser el año de la Gallina de Fuego, a mí me dio en el blanco porque siempre el que busca encuentra. Aquí una publicación al respecto tomada de: http://mer-sanandoelalma.blogspot.com.co/2017/01/2017-ano-del-gallo-de-fuego.html?spref=fb&m=1:
En lugares de mayor conexión con la naturaleza, en donde se vive a tono con los ritmos naturales, es el gallo el encargado de avisarnos que el Sol está despuntando… y es este mismo Señor Gallo quien llega ahora para despertarnos a todos del gran sueño existencial… y se ha hecho notar bastante porque desde hace unos días que estamos escuchando su kikiriki…
¿Quién no está bien
despierto en estos tiempos?
Cuando llega un elegante gallo
al corral las gallinas se revolucionan… Tanto cacareo, tanto desorden, tanta
frivolidad, lo ponen mal y así será que con su cresta enrojecida de arrogante
orgullo, se impondrá como el jefe del gallinero y todas las gallinas lo
aclamarán.
Y es que nada puede gustarle
más a un vivaz gallito que ser reconocido… Su vanidad le hace buscar mil
maneras de llamar la atención y eso no tiene nada de malo cuando se trata de
hacer justicia, exigir honestidad y transparencia, recuperar el valor como una
virtud y enseñar a ser leales a los demás.
El Mono vino a
desordenarlo todo. Entre monada y monada hizo de nuestras vidas un caos y ahora
entra esta preciosa y colorida ave cantora para poner orden… ¿Orden? Pues si,
el gallo como jefe del gallinero tiende a ser autoritario… sin llegar a ser
dictador impone su voluntad más bien como un padre que anhela para sus retoños
(todos nosotros) una vida plena de armonía.
El entra ahora para hacer una limpieza general. Tomará de cada uno de nosotros lo que realmente sirva y lo que no, lo tirará… Nada de apegos innecesarios. Quédate con aquello que aporte a tu vida luz, belleza, crecimiento, alegría, prosperidad, y felicidad.…
El entra ahora para hacer una limpieza general. Tomará de cada uno de nosotros lo que realmente sirva y lo que no, lo tirará… Nada de apegos innecesarios. Quédate con aquello que aporte a tu vida luz, belleza, crecimiento, alegría, prosperidad, y felicidad.…
Empieza por ordenar tu
cuarto, tus armarios, tu casa… Elimina todo lo que ya cerró su ciclo en tu vida
y deja espacio para aquello nuevo que este año –seguro– te traerá.
Después ordena tu mente…
Sí, medita aunque sean 5 minutos por día y se selectiva con tus pensamientos:
cuando te descubras pensando en negativo, rápidamente cambia, elevando la
frecuencia vibratoria con pensamientos de alegría y felicidad… Así poco a poco
tu vida se ordenará.
Acciones favoritas del Gallo de fuego son ordenar, disciplinar, equilibrar, y son tres verbos que conjugaremos todos desde hoy y hasta el 15 de febrero del 2018.
El gran sentido de
justicia de este encrestado Señor nos mantendrá a todos ocupados en marchas por
la paz, en defensa de la ecología, contra el maltrato animal, y apoyando a
refugiados, desamparados y los más débiles.
Siempre que vivimos un año gallo grandes cambios suceden en el planeta… tal vez no los apreciamos en el momento pero más tarde reconocemos que fue justamente bajo el gobierno de este animalito del zodiaco chino cuando se inició todo.
El fuego quema la madera,
funde el metal, evapora el agua, hiere la tierra, consume el éter… Así que este
año habrá mucha destrucción en el plano de las ideas y creencia. Todo lo que
considerabas solido e indestructible puede derrumbarse ante tus pies, ya sea
una relación, un trabajo, un estilo de vida…
Este fuego galluno puede volver
cenizas todo a su paso para permitirte construir de nuevo… Y eso si que es un
regalo ¿Cuántas veces soñaste volver atrás y hacer todo de nuevo? Pues ahora el
Gallo de fuego te permitirá hacerlo.
Por eso abre tus brazos y
abraza este gran cambio que llega a tu vida… No intentes quedarte pegado a tus
miedos porque el gallo te enseñará de modos nada diplomáticos a volverte
valeroso e ir a luchar por tus sueños.
Será un año fuerte. No tan
caótico como el estresado mono, pero lleno de experiencias.
Es el comienzo de una gran
reforma a nivel mundial. Nada quedará estático, todo será modificado al paso
del elegante y colorido Gallito de Fuego.
¿Un ritual?
Sí, todos los días al
levantarte respira muy hondo, mira a tu alrededor y agradece… Vive en Gratitud constante
y eso sanará todos los espacios de tu vida que requieren curación…
Invita cada mañana a tu
vida que llegue la calma, vas a necesitar toneladas de ella porque, aunque este
no es un gallito de pelea, nos mantendrá encolerizados… Respira hondo y sigue
agradeciendo…
Les deseo a todos un Feliz
Año del Gallo de Fuego…
En Alegría, Amor y
Conciencia
Tomado de: http://mer-sanandoelalma.blogspot.com.co/2017/01/2017-ano-del-gallo-de-fuego.html?spref=fb&m=1



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