La Biblioteca de Margarita Rosa de Francisco
A mi me encanta Margarita Rosa de Francisco porque me resulta una mujer auténtica, arriesgada y disciplinada, que se lleva por delánte los atáques de pánico con los manifiesta lidiar. Es una mujer que como que come cuento pero no. De hecho una de las razones que tuve para incluir Amsterdan en mi lista de ciudades a visitar, fue saber que es la ciudad favorita de esta hermosa Caleña (o al menos eso leí). Había que ir a buscar y de primera mano, el encanto que ella le vió, más allá seguramente que el de su novio actual :).
Cuando ví esta entrada que hizo la Revista Diners sobre su lectura, preciso ahora que publicó su primer libro, "El hombre del teléfono", me le fui en voladora. No sé qué me encantó más, la descripción que hace sobre cada obra o sentirme tan identificada con al menos tres de ellas.
Lejos de ser una conocedora decente de literatura, a Milan Kundera lo leí en "La insopotable levedad del ser" tan sencilla, cotidiana, terrenal y existencial, como podemos llegar a serlo o como lo somos un día cualquiera. En busca del tiempo perdido, es el nombre que preciso elegí para este blog, me encantaron las reseñas que encontré sobre las siete partes que la componen, aunque hasta ahora, solo me atreví a leer una versión para niños de "Por el camino de Swann". Espero pronto meterle muela a semejante obra, que la conocí leyendo "El olvido que seremos" de Hector Abad Faciolince.
Rayuela es otra historia. Estuvo en mi biblioteca como por un año. Siempre que intentaba leerla, me devolvía con un portazo en la cara. Acariciaba el mapa que tiene la edición que compré como quien acaricia la foto de un ser querido que está muy lejos y que tal vez nunca vuelva. Hay que ver lo ladrilluda que me resultaba. Dice en algún lado que se viaja para cambiar, no de lugar sino de ideas. Encontrarme de frente y con los cinco sentidos los lugares que tenía en el mapa, fue como una entrada jugosa, por fin, a Rayuela. Tal vez lo tercero que hice cuando llegué a mi casa, fue ir a la biblioteca, tomarla y esta vez sumergirme en el mapa y en la lectura, como si ni siquiera se tratara de otro, sino de mí. Así llegó Rayuela a mi vida. Ahora quisiera soltarla solo para buscar palabras en el diccionario, identificar alguna calle parisina mencionada o mirar al infinito mientras suspiro con el ojo aguado. Descubrí que así de ridícula soy, más de lo que creía.
Sin más cursilería barata, los must-have de Margarita Rosa de Francisco:
El mundo como voluntad y representación I - Arthur Schopenhauer
Siempre incluyo filosofía en mis lecturas y desde que leí
una versión con los puntos esenciales de esta obra me interesaron sus
planteamientos. Ya cuando compré los dos tomos que comprenden solo esta
categoría de sus pensamientos sobre la verdad de la existencia humana,
confieso que de diez páginas entiendo si acaso una, pero no por eso dejo
de insistir en mi lectura, aunque sí creo que debo hacerla con un
profesor. En todo caso, me gusta su irreverencia y su forma de exponer
ideas tan complejas en un tono casi gruñón que le percibo por ahí,
también adoro cuando se expresa poéticamente; a él parece que lo
traicionara la belleza de las palabras, incluso hasta cuando se
transparenta su misoginia. Seguiré insistiendo.
La montaña mágica - Thomas Mann
Me impresionó fuertemente la majestuosidad de esta obra, su
profundidad filosófica, la construcción milimétrica de los personajes y
la belleza del estilo; es un texto excesivo, torrencial y pesado como
una catedral, pero la grandeza y erudición de este autor se llevan al
lector por delante sin compasión, lo invade brutalmente hasta el punto
de extenuarlo y devastarlo después de cerrar la última página como un
portazo.
La broma - Milan Kundera
Disfruto mucho este autor por su sencillez y limpieza en el
lenguaje y su sentido del humor, siempre ácido, al tratar situaciones
cotidianas del ser humano con un hondo conocimiento de su sicología.
Después de leer a Kundera me siento más consciente de lo ridículos que a
veces somos todos.
Rayuela - Julio Cortázar
Este libro me produjo algo extraño, entre rabia y pasión.
Luego, en una entrevista que vi, el autor habla de lo que sabía que
podía producir en los lectores Madre, como él los llama, semejante
transgresión a la novela tradicional. El hecho de que este libro pueda
ser leído casi al derecho y al revés sin que resulte una “inteligentada”
del autor, me arrodilla. Esta obra solo puede hablar de la genialidad
sin límite del escritor, y de su rebeldía manifestada de la forma más
desenfrenada y hermosa. Sublime.
En busca del tiempo perdido - Marcel Proust
Me le medí ya grandecita a esta obra maestra, que según he
oído por ahí, para algunos es un ladrillazo violento, pero tengo que
aceptar que gocé sus siete tomos palabra por palabra. A mí me encantan
las descripciones largas, no soy de las que necesitan que en el libro
haya acción y pasen cosas que me entretengan. Para mí es suficiente
entretención la minucia con la que el autor retrata cada cosa que ve y
cada sentimiento, además, porque también siempre hay un mensaje que
tiene que ver con el sentido de existir; no me cansan sus frases de una
página completa, ni sus reiteraciones, todo tiene un sentido perfecto en
esta obra.
![]() |
| Capurganá - Diciembre 2015 <3 |



Comentarios
Publicar un comentario