Déjà vu en el cuarto piso
Un gato.
Un abrazo para el frío.
Un extraño.
Flora en mi cabeza.
Un hombre contra la pared.
Un abismo.
No sé en qué momento realmente me desperté.
Posiblemente cuando le noté cuadrúpedo de espaldas al techo.
Traía lo ojos contraídos como un niño. Salió de la cama.
Fue por su reloj.
Yo abrí los míos, mis ojos.
Sus pies arrastrados por el cuarto en los segundos para llevar.
Sábanas grises, un clóset abierto, Flora, Alba y yo.
Un café con sabor a día,
miradas desencontradas,
horas que se desplazaron,
otoño en febrero,
una despedida. Otra.
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| Jardines del Palacio de Versalles - Noviembre 1 de 2016 |



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